Has escuchado hablar de la Medicina Estética Preventiva?
Algunos expertos la llaman “Prejuvenation” y este concepto surge de la combinación de la Prevención y el Rejuvenecimiento.
La Medicina Estética Preventiva, consiste en iniciar una serie de tratamientos médicos planificados y dirigidos específicamente a pacientes jóvenes, con el objetivo de prevenir que los signos de madurez aparezcan y retrasando su aparición.
De ésta forma, no solo mantendremos la salud y la estética de la juventud, sino que también podremos mejorarla de una manera lo más natural posible. Sin ninguna duda “prevenir es mejor que curar”, así que de esta manera, interviniendo a edades tempranas será más fácil y eficaz prevenir los cambios relacionados con la apariencia que acompañan a la edad, que tratarlos una vez que están allí.
La medicina estética preventiva es actualmente una tendencia en pleno aumento: según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), un 35,9% de la población española recurre a tratamientos médico-estéticos y, de este porcentaje, cuatro de cada diez lo hacen a partir de los 26 años.
¿Cómo logramos esto?
Hay 4 pasos fundamentales para el cuidado de la piel:
1. Limpieza diaria, con productos adecuados para cada tipo de piel, suaves, no abrasivos ni agresivos.
2. Hidratación, tanto de nuestro organismo como de la piel específicamente, eligiendo productos adecuados para cada tipo de piel.
3. Fotoprotección. Es el régimen antienvejecimiento más fácil, eficaz y económico que cualquiera puede usar. El uso regular de protectores solares no solo protege la piel del cáncer de piel, sino que también ayudará a prevenir arrugas finas, manchas inducidas por el sol y la pérdida general de colágeno que conduce a signos visibles de envejecimiento de la piel. Se recomienda usar un producto con SPF de 30 o más. La aplicación de protector solar debe iniciarse en la primera infancia. Cuanto antes se utilicen, mejor se protegerá la piel y se evitarán más daños.
3. Vida saludable: incluye la alimentación y la calidad de vida en general.
Y desde la Medicina Estética… Cómo podemos prevenir?
Tenemos 3 grupos de tratamientos:
En primer lugar, los dirigidos a cuidar la calidad de la piel: procedimientos de rejuvenecimiento para eliminar el daño solar y producir nuevo colágeno. Dentro de este grupo contamos con los peelings, la mesoterapia, la luz pulsada intensa o el láser. Y nos permiten prevenir el daño solar o eliminar las primeras manchas que pueden aparecer como así también, mejorar la textura de la piel sin tiempos de inactividad prolongados. Estos tratamientos se aconsejan a partir de los 20 años ya que la piel comienza a mostrar signos de daño solar tempranamente.
El segundo grupo de tratamientos va destinado a prevenir la aparición de líneas de expresión o suavizarlas en el caso que ya estén apareciendo mediante tratamientos de neuro-modulación química. Éstas son arrugas dinámicas, y se llaman así porque se forman por el movimiento repetitivo de un músculo. ¿Cómo las prevenimos? Mediante inyecciones de toxina botulínica en diferentes grupos musculares con el objetivo de disminuir su fuerza de contracción y evitar así que la piel “se marque” con cada contracción muscular. Estos tratamientos son principalmente útiles en el tercio superior del rostro donde nos permite prevenir y tratar las líneas de expresión de la frente (cuando nos sorprendemos), patas de gallo (al sonreír) y las líneas del entrecejo (que se forman al enfadarnos). Muchas veces vemos pacientes muy jóvenes con entrecejos muy tensos y líneas marcadas aún en reposo, con un aspecto facial de enfado permanente, y justamente es esto lo que evitamos con la prevención. Quizá hayas escuchado hablar del “Baby Botox” y es justamente esto. Lo aconsejamos a partir de los 30 años, pero en algunos casos es posible realizarlos antes.
Y en el tercer grupo tenemos aquellos tratamientos destinados a recuperar la estructura y el volumen facial que se va perdiendo, y atenuar arrugas estáticas o surcos.
Para entender ésto, primero debemos saber que el envejecimiento humano, es un proceso, una serie de pasos que comienzan desde el momento que nacemos. Así, el envejecimiento facial también es un proceso que conocemos en detalle y en el que influyen muchos factores: el envejecimiento del hueso, el desplazamiento de los paquetes de grasa hacia abajo y hacia adelante, y a lo que se le suma el envejecimiento cutáneo. Todos esos factores son los que hacen que una persona se vaya haciendo mayor.
Hoy en día, gracias al perfeccionamiento y sofisticación de las técnicas médicas, sumadas al mejoramiento de las características químicas y moleculares de los productos con los que trabajamos, principalmente los rellenos de ácido hialurónico, son hoy en día nuestra herramienta perfecta para tratar el envejecimiento en todos sus planos, con resultados inmediatos y con una durabilidad de entre 12 y 18 meses.
Como siempre digo, para alcanzar buenos resultados, resultados armoniosos y naturales, es indispensable una correcta valoración médica especializada a fin de arribar a un diagnóstico facial detallado que permita crear un plan de tratamiento individual, adaptado a cada paciente, a su anatomía y a su genética.
No sirve de nada tratar solamente una arruga, por ejemplo un surco nasogeniano, porque ésta es solo un síntoma del envejecimiento que va ocurriendo y no la causa del mismo, como muchos creen. En éstos casos, dando mayor soporte en las zonas laterales el rostro lograremos un aspecto mucho más natural, sin sobrecargar esa arruga de producto que terminará dando un aspecto pesado y artificial en la zona central del rostro.
En fin, los tratamientos preventivos, y no agresivos, en pieles jóvenes logran retrasar con éxito el paso del tiempo en nuestro rostro, ya que tratamos y prevenimos el envejecimiento de forma suave, progresiva y natural, empleando procedimientos reversibles y sin tiempo de recuperación.
Así, los profesionales que con pasión y dedicación llevamos años cuidando de la belleza de nuestros pacientes, logramos conseguir de ésta manera el equilibrio y armonía facial que todo paciente busca, con resultados que permiten lucir un mejor aspecto, más atractivo, delicado y natural.
