Esta época del año, otoño e invierno, es la ideal para realizar tratamientos despigmentantes. Es por esto que hoy les voy a explicar cómo y porqué se forman las manchas en la piel y que tratamientos podemos hacer para atenuarlas o eliminarlas.
Hay diferentes tipos de manchas en la piel. La oscuras o hiperpigmentaciones y las manchas más claras o hipopigmentaciones (como las manchas del vitiligo o algunas micosis de la piel). Las primeras son las más frecuentes y son producidas por el envejecimiento, medicamentos, hormonas y el sol y dependiendo de la forma, el tamaño o la causa las diferenciamos en: pecas, lunares, léntigos y melasma. A éstas nos referiremos ahora.
Antes de seguir, vamos a ver cómo está formada la piel, para entender un poquito más por qué aparecen las manchas con el paso de los años.
La piel tiene 3 capas:
La Epidermis: la más externa. En esta capa encontramos los 2 tipos de células involucradas en la pigmentación: los Queratinocitos, capaces de producir una proteína fibrosa llamada queratina que tiene efecto protector sobre la piel, y los Melanocitos, que producen la melanina, un pigmento marrón-negro que contribuye al color de la piel y absorbe la luz ultravioleta. Los melanocitos tienen unas prolongaciones largas y delgadas con las que transfieren gránulos de melanina a los queratinocitos. Los queratinocitos quedan así cargados de melanina que forma un velo protector alrededor del núcleo, evitando de este modo que el material genético de la célula sea dañado por la luz ultravioleta.
La Dermis: la capa media. Está constituida por tejido conjuntivo que contiene fibras de colágeno de tipo I y fibras elásticas, fibroblastos, macrófagos, mastocitos, adipocitos, vasos sanguíneos, nervios, glándulas subcutáneas y folículos pilosos.
Y la Hipodermis: la capa más profunda. Formada por tejido conjuntivo laxo en donde hay cantidades variables de células adiposas, dependiendo de la zona del cuerpo y de la nutrición del organismo.

Estas 3 capas están interrelacionadas y trabajan en conjunto para cumplir con las funciones de la piel:
Protege al organismo de lesiones, infecciones, deshidratación y rayos ultravioleta.
Detecta estímulos del medio ambiente: dolor, temperatura, tacto y presión.
Excreta diversas sustancias por medio del sudor.
El tejido adiposo subcutáneo tiene un papel importante en el metabolismo de los lípidos.
Interviene en la inmunidad del organismo.
Es un importante reservorio de sangre: la dermis tiene extensas redes de capilares que transportan del 8-10% del flujo sanguíneo total en un indivíduo en reposo.
Interviene en la síntesis de la vitamina D.
Es fundamental en la termorregulación o regulación de la temperatura corporal.
Nuestra piel tiene un color determinado. Este color depende de los carotenos (presentes en la hipodermis), la hemoglobina (se encuentra dentro de los globulos rojos de la sangre) y de la melanina, el pigmento que brinda protección natural contra los rayos ultravioleta (UV) emitidos por el sol.
Las manchas en la piel causadas por el sol o la edad, se forman cuando los rayos UV pasan a través de la epidermis y estimulan los melanocitos. Entones, algunos melanocitos son alterados permanentemente y comienzan a secretar cantidades importantes de melanina de forma continua y esta melanina no se reparte uniformemente en la superficie de la piel, acumulándose en algunos lugares y formando manchas antiestéticas.

De esta forma, una exposición excesiva al sol, ya sea una exposición muy intensa o de larga duración genera una gran producción de melanina, que se traduce en la formación de manchas en la piel o léntigos (pequeñas manchas redondas y planas de diferentes tamaños, con forma de lentejas).
Por otro lado, el riesgo de hiperpigmentación aumenta con el envejecimiento de las células y se produce generalmente en las zonas más expuestas al sol a lo largo del tiempo (rostro, cuello, manos).
El sol y la edad son los principales factores que contribuyen a la aparición de las manchas pigmentarias. El “léntigo solar” o el “léntigo senil” son similares. El léntigo afecta a 90% de las personas blancas de más de 50 años y todos los tipos de piel son susceptibles de desarrollarlo.
El “melasma” (o cloasma) es otro tipo de hiperpigmentación que se asocia a cambios hormonales, por ejemplo los ocurridos durante el embarazo y al consumo de anticonceptivos orales. Esta pigmentación se sitúa en la parte superior del rostro y se vuelve más pronunciada en verano. Su color es variable y se oscurece bajo la acción de los rayos ultravioleta. Una vez restituído el equilibrio hormonal se atenúa o desaparece. Sin embargo puede persistir una pigmentación residual algunos meses o incluso años.
Otro tipo de hiperpigmentación es la postinflamatoria, también bastante frecuente. Aparece durante la curación de una lesión, acné, quemaduras, traumatismos en la piel o cicatrices y permanece una zona plana con el color más oscuro. Todas las manchas de la piel, sin importar el origen, se tornan más oscuras si además hay exposición al sol.
También son frecuentes las manchas en la piel asociadas a sustancias fototóxicas y a medicamentos. Por ejemplo, algunas plantas (esencias vegetales), perfumes, desodorantes o medicamentos pueden propiciar la aparición de manchas oscuras en la piel como resultado de una reacción de fotosensibilidad tras la exponersición solar.
Que podemos hacer para prevenir y tratar las manchas en la piel?
Lo más importante, es la protección solar. No debe faltar nunca. Debe estar presente en invierno y verano.
En cuanto a tratamientos despigmentantes, hay diferentes tipos de tratamientos despigmentantes en cremas para uso domiciliario (retinol, acido kójico, etc.), peelings químicos (ácido retinoico, TCA, etc) y tratamientos láser y con luz pulsada intensa que además de disminuir el tono de las manchas, también mejoran la calidad de la piel. Tu médico te recomendará cuál es el mejor tratamiento para tus manchas.
Espero que ésta explicación haya sido de tu interés.
Y si tienes alguna duda, comentario o sugerencia desde ya te agradezco que me la hagas saber. Hasta el próximo post!!!
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27512355
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30537675
