La respuesta a esta pregunta es el primer paso para comprender cómo controlar y tratar las manchas de la piel.

 

Recordemos rápidamente como está formada la piel, para entender mejor el proceso.

 

La piel tiene 3 capas:

 

  • La Epidermis: la más externa.  En esta capa encontramos los 2 tipos de células involucradas en la pigmentación: los Queratinocitos, capaces de producir una proteína fibrosa llamada queratina que tiene efecto protector sobre la piel, y los Melanocitos, que producen la melanina, un pigmento marrón-negro que contribuye al color de la piel y absorbe la luz ultravioleta. Los melanocitos tienen unas prolongaciones largas y delgadas con las que transfieren gránulos de melanina a los queratinocitos. Los queratinocitos quedan así cargados de melanina que forma un velo protector alrededor del núcleo, evitando de este modo que el material genético de la célula sea dañado por la luz ultravioleta.
  • La Dermis: la capa media. Está constituida por tejido conjuntivo que contiene fibras de colágeno de tipo I y fibras elásticas, fibroblastos, macrófagos, mastocitos, adipocitos, vasos sanguíneos, nervios, glándulas subcutáneas y folículos pilosos.
  • Y la Hipodermis: la capa más profunda. Formada por tejido conjuntivo laxo en donde hay cantidades variables de células adiposas, dependiendo de la zona del cuerpo y de la nutrición del organismo.

 

Hiperpigmentación... ¿Cómo ocurre?

 

El color de la piel sana se debe a la combinación de diferentes colores: el rojo, que lo aporta la hemoglobina oxidada; el azul de la hemoglobina reducida; y el pardo - naranja, producido por las melaninas, y carotenos que son responsables de la denominada «pigmentación constitutiva» de la piel.

 

La pigmentación constitutiva de la piel está programada genéticamente para cada persona: la cantidad y la calidad de la melanina producida determinan el gran espectro de colores y tonalidades que se observan en la piel humana.

 

La melanina es producida por los melanocitos, localizadas en la parte inferior de la epidermis de la piel. Los melanocitos producen melanina constantemente a través de un proceso llamado melanogénesis. Sin embargo, la exposición al sol, los cambios hormonales u otros factores externos pueden hacer que este proceso se desequilibre.

 

Se denomina melanogénesis al conjunto de procesos que regulan la formación de los diversos pigmentos melánicos. Es un mecanismo complejo, regulado principalmente por la luz ultravioleta (UV), estímulos hormonales y factores genéticos. El hormona involucrada en la melanogénesis se sintetiza en la hipófisis, y se llama hormona melanocito estimulante (MSH). Esta hormona es estimulada por la ingestión de anticonceptivos, por irritación en la piel y mediante mecanismos físicos o mecánicos.

 

Echemos un vistazo al proceso de melanogénesis paso a paso:

 

  1. Los rayos ultravioleta inician la formación de radicales libres que desencadenan la activación de las células productoras de pigmento: los melanocitos.
  2. En el interior del melanocito, las melaninas se forman a partir del aminoácido tirosina por acción de la enzima tirosinasa, mediante diferentes reacciones químicas que ocurren en el melanosoma (los melanosomas son unas gránulos o bolsitas donde se acumula y guarda la melanina).
  3. Algunos melanocitos son alterados permanentemente y comienzan a secretar cantidades importantes de melanina de forma continua.
  4. Los melanosomas se distribuyen entre los queratinocitos vecinos en la epidermis a través de sus dendritas para dar color a la piel. Así, la melanina migra a las capas superficiales, pero no se reparte uniformemente en la superficie de la piel, acumulándose en algunos lugares y formando manchas antiestéticas.

 

 

De esta forma, una exposición excesiva al sol, ya sea una exposición muy intensa o de larga duración genera una gran producción de melanina, que se traduce en la formación de manchas en la piel o léntigos (pequeñas manchas redondas y planas de diferentes tamaños, con forma de lentejas).

 

Por otro lado, el riesgo de hiperpigmentación aumenta con el envejecimiento de las células y se produce generalmente en las zonas más expuestas al sol a lo largo del tiempo (rostro, cuello, manos).

 

El sol y la edad son los principales factores que contribuyen a la aparición de las manchas pigmentarias. El “léntigo solar” o el “léntigo senil” son similares. El léntigo afecta a 90% de las personas blancas de más de 50 años y todos los tipos de piel son susceptibles de desarrollarlo.

 

El “melasma” (cloasma o máscara del embarazo) se asocia a cambios hormonales, por ejemplo los ocurridos durante el embarazo y al consumo de anticonceptivos orales. Esta pigmentación se sitúa en la parte superior del rostro y se vuelve más pronunciada en verano. Su color es variable y se oscurece bajo la acción de los rayos ultravioleta. Una vez restituído el equilibrio hormonal se atenúa o desaparece. Sin embargo puede persistir una pigmentación residual algunos meses o incluso años.

 

Otro tipo de hiperpigmentación es la postinflamatoria, también bastante frecuente. Aparece durante la curación de una lesión, acné, quemaduras, traumatismos en la piel o cicatrices y permanece una zona plana con el color más oscuro. Todas las manchas de la piel, sin importar el origen, se tornan más oscuras si además hay exposición al sol.

 

También son frecuentes las manchas en la piel asociadas a sustancias fototóxicas y a medicamentos. Por ejemplo, algunas plantas (esencias vegetales), perfumes, desodorantes o medicamentos pueden propiciar la aparición de manchas oscuras en la piel como resultado de una reacción de fotosensibilidad tras la exposición solar.

 

Que podemos hacer para prevenir y tratar las manchas en la piel?

 

Usar protector solar y antioxidantes tópicos es la mejor manera de prevenir la hiperpigmentación. La protección solar no debe faltar nunca. Debe estar presente en invierno y verano.

 

El tratamiento de la hiperpigmentación es un proceso complicado que requiere bloquear varias vías de producción de melanina, interrumpir la transferencia de melanina y prevenir la acumulación de melanina en la superficie de la piel.

 

El otoño e invierno es la época ideal para realizar tratamientos despigmentantes porque la radiación UV es menor, pero en realidad se pueden realizar en cualquier momento del año, siempre y cuando se use la protección solar permanentemente.

 

En cuanto a tratamientos despigmentantes, existen diferentes estrategias: desde cremas para uso domiciliario como el retinol, ácido kójico, entre otros; los peelings químicos (ácido retinoico, TCA, combinaciones de ácidos, etc.) y tratamientos láser y con luz pulsada intensa que además de disminuir el tono de las manchas, también mejoran la calidad de la piel.

 

La cantidad de sesiones y la duración total del tratamiento varía. En general se aconsejan cuatro sesiones de peelings o láser aproximadamente. Hoy en día contamos en el mercado con excelentes peelings que requieren solamente una sesión en consultorio y mantenimiento domiciliario.

 

La elección del tratamiento ideal para cada tipo de mancha depende de un correcto diagnóstico. Tu médico te recomendará cuál es el mejor tratamiento para tus manchas.