En este artículo te voy a contar como el confinamiento afecta nuestro cuerpo y que medidas podemos tomar para paliar un poco esta situación, ya que el aislamiento no solo tiene consecuencias negativas para nuestro estado de ánimo (como te conté en el último artículo), sino también para nuestro organismo.
El sedentarismo, el exceso de higiene en las manos, la falta de luz solar, la calefacción, el estrés, la incertidumbre, el insomnio que genera esta situación, afectan nuestra piel, cabello, huesos, sistema circulatorio… todo nuestro organismo…
PIEL
Manos
Seguramente tus manos están más secas, ásperas, agrietadas y ésto se debe al lavado continuo y al uso con mayor frecuencia de geles desinfectantes ya que el alcohol que contienen deshidrata la piel.
Toda la superficie de nuestra piel en contacto con el exterior, está cubierta por una capa protectora que se llama manto o película hidrolipídica y es un envoltorio de protección compuesta principalmente por la secreción sebácea de la piel, de la secreción sudoral y de los restos de las células epidérmicas descamadas. Su función principal es ayudar a la piel a mantener su hidratación y elasticidad y defenderla de los microorganismos, actuando como una barrera protectora externa o escudo gracias a su pH ácido. El pH normal de la piel varía entre 4.5 y 5.9 y también se ve afectado por el lavado frecuente. En condiciones normales, luego del lavado de manos con jabón común, el valor de pH de la piel se recupera en aproximadamente una hora. Cuando el lavado de manos es más frecuente se daña la película hidrolipídica (no alcanza a recuperarse) y desgastando este manto protector hidrolipídico de modo que el pH también se altera, se alcaliniza y de esta forma aparecen la descamación, fisuras dolorosas y los eczemas (dermatitis irritativas). Estos efectos serán más dañinos si la temperatura del agua empleada es muy elevada.
El tratamiento en estos casos se hace eliminando el factor que lo produce, pero, como en este momento no podemos evitar lavarnos las manos con frecuencia, el tratamiento se basará en proteger la piel. Cómo? La forma más efectiva de restaurar la barrera cutánea es mediante el uso de cremas oleosas que tendrán la función de ocluir el estrato córneo (la capa más externa) de la piel.
Aquí tenemos dos tipos de productos. Los denominados humectantes que impiden la evaporación de agua. Entre ellos se encuentran: la lanolina, los aceites minerales, los derivados siliconados, el petrolato, entre otros. Y los productos hidratantes que aumentan el contenido de agua del estrato córneo atrayéndola desde la dermis (es la capa de la piel que esta inmediatamente por debajo). En este grupo tenemos: urea, glicerina, propilenglicol, ácido pirrolidoncarboxílico (PCA, componente del FNH), proteínas como el colágeno y vitaminas A y E.
El producto ideal sería la combinación de sustancias que tuvieran la capacidad oclusiva y la hidratante en la misma fórmula, sin perfume.
Rostro:
Los efectos del confinamiento en el rostro van a depender de diferentes factores: del lugar donde vivas, de tu actividad habitual y de cómo te afecte psicológicamente la situación. Así el confinamiento puede tener un efecto beneficioso a nivel de la piel, o no.
Durante los últimos días hemos visto en las redes sociales muchas fotos comparativas de la contaminación ambiental, antes y después del confinamiento, y cómo ésta ha mejorado gracias a la disminución de la circulación de coches, gente y a de la producción de las fábricas. La polución ambiental es un factor que aumenta la sensibilidad de la piel y exacerba las enfermedades inflamatorias previas: eczema, urticaria, alergias y acné.
Así, la menor contaminación ambiental sumado al menor uso de maquillajes y a la menor exposición solar, en algunas pieles se nota! La piel aprovecha para regenerarse y luce con un aspecto más bonito.
Las condiciones climáticas tienen un efecto directo en la hidratación de la piel. La humedad del medio ambiente puede actuar positiva o negativamente en la piel influyendo en el nivel de hidratación, descamación y reactividad. Esto dependerá del lugar geográfico donde vivamos: costa o montaña.
El otro factor que influye en el aspecto de nuestra piel es el estrés que crea ansiedad y/o angustia debido al cambio de rutinas, la convivencia, la incertidumbre económica. Así, por ejemplo, como el estrés genera desorden en la alimentación, la digestión, la tensión muscular, también, actúa sobre la piel y la desequilibra. Este desequilibrio puede estar desencadenado por las hormonas del estrés (cortisol) o muchas veces pueden ser somatizaciones de esos estados ánimo. Y así aparecen imperfecciones: hipersensibilidades, irritaciones, piel deshidratada, granitos, poros dilatados por mayor producción sebacea, foliculitis.
Muchas enfermedades dermatológicas presentes previamente como el acné, la dermatitis atópica, psoriasis, rosácea, que pueden empeorar por la situación de estrés, ansiedad y depresión.
Otros factores que empeoran el estado de la piel son: la disminución de la actividad física/sedentarismo, y el mayor uso de pantallas.
Una multitud de estudios científicos demuestran que la luz azul proveniente de las pantallas acelera el envejecimiento de la piel al aumentar el estrés oxidativo (radicales libres), deshidrata, acelera la aparición de arrugas, estimula los melanocitos (que intentan defenderse de esta luz azul) desencadenando problemas de la pigmentación por lo que puede favorecer la aparición de manchas, favorece la carcinogénesis y además altera el ritmo circadiano, favoreciendo los trastornos del sueño y el insomnio que se traducirán en una piel con menor luminosidad y aumento de las bolsas y ojeras.
Piel corporal:
En el resto del cuerpo también pueden aparecer imperfecciones que tienen las mismas causas. Son frecuentes las foliculitis y las erupciones cutáneas en el tronco y se producen por la oclusión del folículo piloso o por alteración en la eliminación del sudor respectivamente.
Entonces, ¿cómo cuidar nuestra piel en estos días?
La alimetación es fundamental para potenciar la hidratación desde el interior. Intentar llevar una alimentación saludable, a base de frutas y verduras. Éstos son alimentos aportan vitaminas que conservan la hidratación y la elasticidad de la piel (A, C y E, principalmente). Carnes magras y pescados. Restringir el consumo de alimentos grasos, frituras, chocolates, cremas y productos ultraprocesados. Limitar la ingesta de azucares. Moderar el consumo de sal y el exceso de condimentos (porque producen retención de líquidos, los que si circularan colaborarían en la hidratación de la piel) vigilar los niveles de minerales como el zinc, el hierro, el cobre o el calcio, cuyo déficit puede acelerar la deshidratación cutánea.
Hidratarnos bien: es absolutamente imprescindible. El aporte diario debe ser de 2L a 2,5L, excepto que hubiera alguna enfermedad previa que lo contraindique (por ejemplo insuficiencia cardiaca)
Mantenernos activos física y mentalmente.
Limpieza y cuidado específico de la piel: esto va a depender del tipo de piel. Cada piel tiene una necesidad en concreto.
En general, para todas las pieles es indispensable la limpieza diaria con productos adecuados acorde al tipo de piel. Segundo paso: la hidratación.
Como ya les explique anteriormente, podemos conseguir la hidratación de dos formas:
1) De forma pasiva, impidiendo la pérdida de agua en la capa córnea. Se logra gracias a la aplicación de sustancias como la parafina, las ceras, los aceites, o la lanolina.
2) De forma activa, aportando agua, ya sea desde el ambiente exterior o bien desde la dermis con: urea, glicerina, colágeno, elastina, caviar, ceras, pantenol, siliconas, vitaminas liposolubles (A, D, E, K), ácido hialurónico.
Las pieles grasas se benefician con fórmulas más líquidas (emulsiones) que contienen ingredientes humectantes como el ácido hialurónico, y componentes que favorezcan la regulación de la producción sebácea. Las fórmulas con ácido salicílico por ejemplo son beneficiosas para tratar granitos puntuales que pueden ir apareciendo, sin resecar el resto de la piel.
Las pieles secas necesitan texturas más ricas y densas que le aporten humedad, nutrientes e ingredientes que le ayuden a mantener su barrera lipídica.
Las pieles mixtas, en general, suelen sentirse mejor con productos para pieles grasas.
Los productos específicos como por ejemplo los contornos de ojos o fórmulas antiage en estos momentos no son indispensables, solo nos van a ayudar a que el tratamiento posterior de esos signos sea más fácil.
Protector solar. No olvidarse. Indispensable para protegernos del daño de la “luz azul”. Tres veces por día factor 30 o superior. Si te vas a exponer directamente al sol, factor 50.
Exfoliaciones: son útiles para eliminar la capa de células muertas y favorecer la regeneración. Deben ser suaves y solo realizarlas una vez por semana en pieles secas y dos veces por semana en pieles grasas o mixtas. Posteriormente podemos aplicar mascarillas hidratantes, o productos naturales que nos ayuden a hidratar como aloe vera.
No debemos olvidarnos de la importancia que tiene ventilar todos los ambientes de la casa, intentar encontrar una temperatura ideal ya que la calefacción en exceso es perjudicial para la piel. (Si estas interesado en saber más de este tema podes leer el artículo “Cuidado de la piel en temperaturas extremas”). En el caso de ambientes muy calefaccionados y/o con poca ventilación, se pueden utilizar humidificadores de aire.
Y por último, es muy importante mantener una rutina diaria disciplinada, respetando horarios, principalmente los del sueño ya que las modificaciones a largo plazo en el ciclo circadiano afecta las regeneración del cabello y la piel.
PROBLEMAS CIRCULATORIOS Y CELULITIS
Éste es otro de los problemas que trae aparejado el confinamiento. El empeoramiento de los problemas circulatorios, arañitas y várices debido a la disminución de la actividad física, al igual que la acentuación de la celulitis, con mayor retención de líquidos y molestias en las piernas como pesadez, o dolor.
Para reducir las molestias es indispensable llevar una dieta saludable (elegir alimentos sanos y limitar el consumo de sal) y realizar actividad física, aeróbica y sin impacto.
VITAMINA D
La falta de exposición solar lleva consigo una disminución de la vitamina D, de suma importancia para nuestra salud. Como ya sabemos, la función más importante de la vitamina D radica en su papel en el metabolismo óseo, pero además tiene funciones a nivel muscular, antitumorales (cáncer de colon, mama y próstata), inmunológicas, y antienvejecimiento. También se encuentra en estudio su relación con la diabetes mellitus tipo 2, con enfermedades neurodegenerativas y con algunos tipos de dermatitis.
Podemos obtener vitamina D de dos formas:
A partir de la exposición directa de nuestra piel a los rayos UV del sol. La piel expuesta a la luz solar en ambientes interiores a través de una ventana, no produce vitamina D. Tampoco se produce estando a la sombra o en los días nublados. Las pieles de color oscuro producen menor cantidad de vitamina D.
Exponiendo una superficie del 20-25% de piel al sol directamente (ésto es ambos brazos y antebrazos, por ejemplo), entre 10 y 15 minutos al día, siempre evitando los horarios pico (desde las 11 de la mañana hasta las 4 de la tarde) y con protector solar es suficiente para producir vitamina D.
La segunda forma de obtenerla es a partir de la alimentación. Existen alimentos que contienen esta vitamina en forma natural, tal es el caso de los pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa que son las mejores fuentes. El hígado vacuno, el queso y la yema de huevo y algunos hongos contienen cantidades menores. Otros alimentos se encuentran fortificados, tal es el caso de los lácteos y algunos cereales.
PELO
Nuestro cabello es muy sensible a las emociones y sentimientos, es por eso que ante situaciones de estrés tiende a caer. Se sabe que la hormona del estrés, el cortisol, afecta la función y la regulación cíclica del folículo piloso. Cuando el cortisol está presente en niveles altos, se ha demostrado que reduce la síntesis (la formación) y acelera la degradación (la destrucción) de elementos importantes de la piel (hialuronano, proteoglucano).
Es por esta razón que existe la posibilidad que, en aproximadamente tres meses, comenzáramos a notar una mayor caída de cabello (efluvio telogénico) debido al pico de estrés que estamos viviendo en estos momentos de confinamiento.
El efluvio telógeno es una de las causas más frecuentes de consulta por pérdida de cabello. El pelo cae al peinarse y con el lavado. Es provocado por distintas patologías (infecciones, cirugías, mala alimentación con déficit de vitaminas, eventos traumáticos o estresantes) o fenómenos fisiológicos (embarazo y parto) que aceleran el paso de pelos en fase de crecimiento (anágena) a fase de reposo (telógena).
Como cuidar nuestro cabello?
Ya decía Hipócrates, padre de la medicina, en el siglo V a. C. “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. Con esto quiero remarcar la importancia de llevar una nutrición saludable que será el pilar fundamental en la prevención de cualquier alteración capilar.
Otro punto a tener en cuenta para cuidar nuestro cabello es intentar mantener nuestra mente calma, por ejemplo realizando ejercicios de respiración, atención plena (mindfulness) o meditación.
Y si así mismo, este problema ocurriera en un futuro, a no preocuparse demasiado. Estos cuadros generalmente son autolimitados, esto quiere decir que una vez que se soluciona la causa (en este caso, pasa el factor estresante) el problema se revierte. Pero además, si fuera necesario debido a su magnitud, existe una amplia gama de tratamientos (masajes, aparatología y tratamientos médicos) para recuperar el ciclo normal del pelo, que te voy a explicar en otro artículo en detalle.
Ahora bien, hemos llegado al final del artículo y sinceramente espero que te sea útil.
Cualquier duda, sugerencia o comentario estaré encantada de responderlos.
Y como siempre… Gracias por leerme!
